Ballenas y Península Valdés
La ballena franca austral es una especie considerada en peligro de extinción, razón que llevó al gobierno nacional a declararla monumento natural en 1984. Las aguas territoriales de nuestro país son uno de los pocos lugares de reproducción de estos magníficos cetáceos. La ballena franca habitaba una amplia franja que va de los 20º a los 60º de latitud en los océanos Pacífico Norte, Atlántico Norte, Atlántico Sur, Indico Sur y parte del Pacífico Sur. Existen dos especies de ballenas francas: la del hemisferio norte y la del hemisferio sur, que no entran en contacto porque no sobrepasan las aguas de la zona ecuatorial. El Gobierno Nacional le otorgó el grado de protección máxima al nombrar Monumento Natural a todas las ballenas francas que se registren en aguas jurisdiccionales de la Nación. En la actualidad, se calcula que existen unos 3000 individuos, de los cuales el 20% (aproximadamente 600 ejemplares), se han registrado en aguas argentinas, convirtiéndose en la población más numerosa que existe en el mundo. Todos los años, en invierno y en primavera, una gran cantidad de ballenas francas se acercan al litoral marítimo atlántico, principalmente a las corrientes marinas de Caleta Valdés y de los golfos San José y Nuevo, vecinos a la Península Valdés, en la provincia de Chubut. Este es el tiempo de llegarse a nuestras costas y encontrarse con estos gigantes, que plácidamente concurren a la cita. Desde Puerto Pirámides, se realiza el avistaje de estos maravillosos cetáceos. En tanto que se las puede observar desde la costa del Golfo Nuevo, especialmente desde la Playa El Doradillo, a 14 kilometros de Puerto Madryn. Curiosas y tranquilas, las ballenas francas nadan lentamente por las frías aguas, con una velocidad máxima de 9 a 11 kilómetros.
Península Valdés
Península Valdés, en Chubut, se encuentra a 90 kilómetros de Puerto Madryn, y es un maravilloso reservorio de fauna marina y terrestre. Gigantescas ballenas a unos pocos metros, lobos y elefantes marinos, pingüinos, numerosas aves, guanacos y otras especies terrestres se concentran en esta Reserva Natural de 360 mil hectáreas en donde casi no hay más habitantes y estrellas que estos. La Unesco declaró a este sitio "Patrimonio de la Humanidad". Luego de tomar la ruta provincial 2, desde la Ruta 3, o desde Puerto Madryn, se llega a un itsmo, el "Carlos Ameghino" que conecta a la península con el continente. El agua flanquea los dos costados de la ruta. Tanto a la derecha como a la izquierda se puede ver la inmensidad azul del mar patagónico. De un lado, el Golfo Nuevo, y sobre el otro el Golfo San José y se puede observar la Isla de los Pájaros. Algunos kilómetros antes se encuentra el acceso a la Peninsula Valdés, donde la Administradora de la reserva fiscaliza el ingreso a la Península, y desde allí los visitantes pueden elegir una variedad de destinos con la constante de un espectáculo natural único, que se puede disfrutar a través de tours o bien hospedándose en las estancias patagónicas, que se han reciclado para convertirse en excelentes y confortables alojamientos. En el Istmo Ameghino se encuentra el remodelado Centro de Interpretación F. Ameghino, ideal para informarse a fondo sobre los lugares a visitar y su geografía, flora, fauna e historia.






